Fernando y Román se confiesan (Parte 1)

La Confesión comienza a llegar a las primeras tiendas y las primeras casas. Fernando Llor y Román López-Cabrera pensaban que ya habían hecho todo el trabajo… pero no, ahora nos toca la parte más divertida: convenceros a vosotros, los lectores, de lo que mola este cómic y lo interesantes que son ellos; porque lo que queremos es que os leáis La Confesión y lo disfrutéis, y a ser posible os compréis unas cuantas copias y así nosotros podamos disfrutar también.

La Confesión es un cómic bastante diferente de los que hemos publicado hasta ahora. Cada guion que nos ha presentado Fernando nos ha traído un género nuevo al catálogo. Aquí nos cuenta una historia más cercana a nuestra realidad, con una protagonista que podría estar estudiando en el instituto más cercano, que tiene un secreto un poco especial (¿o tal vez no?): le gusta hacer webcam erótica y quiere contarlo. Podría haber elegido el camino fácil: salir con sus amigas, tomar unas copas, confesarlo en ese momento incierto de las tres de la mañana… pero no, ella es más generosa y quiere que todo el mundo pueda confesar sus secretos, por lo que deja un cuaderno en la biblioteca para que la gente pueda contar sus verdades de manera anónima. Y aquí llega el lío, no todas las verdades son tan digeribles como que te excite que te miren: Bárbara y sus amigas descubren que hay un asesinato que la policía no está investigando… ¿qué harán ahora?

Esto es lo que nosotros podemos contaros de La Confesión, Fernando y Román tienen muchas más cosas que decir, por eso vamos a publicar esta serie de entradas donde  sean ellos los que os cuenten de qué trata este cómic, cómo lo han hecho y cualquier otro secretillo que tengan por ahí para confesar.

Pregunta: Fernando, ¿por qué elegiste contar la historia de Bárbara?

Fernando: Por la creencia absoluta de que todos guardamos algún secreto, alguna filia o alguna fobia que nos haría sonrojar si alguien la sacase a la luz o que incluso somos capaces de esconderla tanto que nos la negamos a nosotros mismos. Muchas veces, por querer mantener nuestra careta social, estamos dispuestos a parecer cualquier cosa menos nosotros mismos y hay gente, como Bárbara, que no soporta estar constatemente ocultando algo así, algo que le remueve tanto por dentro que necesita contarlo como sea.

Muchas veces, por querer mantener nuestra careta social,
estamos dispuestos a parecer cualquier cosa menos nosotros mismos.

Viñeta de Bárbara, protagonista de La ConfesiónPregunta: Román, después de todo el tiempo invertido en este cómic, ¿qué es lo que más te gusta de Bárbara?

Román: Probablemente que permite una dualidad. Por un lado tiene un aspecto principalmente inocente; es la hija de los vecinos de al lado a quien contratarías de canguro para tus hijos. Por otro lado, es esa hija de los vecinos de al lado a quien no contratarías de canguro para tus hijos si supieras en qué emplea su tiempo libre. Para un dibujante es de agradecer (o al menos para mí) que un personaje no sea plano, que tenga varias facetas que te permitan jugar con él y explorar sus distintas caras, aceptando el reto que supone el intentar diferenciarlas claramente a base de pequeños matices. La Bárbara que hace Chats es muy distinta de la que vemos a la mañana siguiente en clase, y he hecho lo que he podido para intentar que resulte evidente a un simple golpe de vista.

P: Fernando, cómo describirías a Bárbara en una frase.

F: Pues no sé si sería capaz de contar quién es en una sola frase. Es ingenua y es atrevida. Cree que lo tiene todo bajo control y, a la vez, tiene un miedo terrible a perder ese control. En definitiva, es una adolescente con todas las incoherencias y dudas que eso conlleva.

P: Román, ¿cómo fue el diseño de personajes? Puede que dibujar posturas eróticas de una colegiala sea un poco controvertido… ¿como lo has enfocado?

R: Hmmm… Primero, el diseño de Bárbara. Este y el de Apolo los hice muchos meses antes de entrar en faena. Apolo no se parecía en nada a lo que Fernando tenía en mente, pero también es verdad que por aquel entonces yo no tenía más que una sinopsis de por dónde iban a ir los tiros y no había entendido en absoluto al personaje todavía. El diseño de Bárbara se quedó ahí, pero a mí nunca me había terminado de convencer y para cuando ya íbamos a entrar en faena decidí rediseñarla con el aspecto actual (junto con el resto de personajes principales). Creo que ahí sí logré dar con ese aspecto inocente y bonachón, al que poder darle la vuelta en su faceta de camgirl.

De casi todos los personajes tuve que hacer varias versiones hasta quedarnos con la que más nos encajaba, e incluso una vez hechos, Fernando prefirió el diseño de Xi para Lorena y viceversa, y así lo hicimos.

Siguiendo con las preguntas… Esto era lo que más me había acercado nunca a hacer cómic erótico (no siendo, porque no lo es, un cómic erótico) y, como todo, ha sido un reto más, y me ha hecho dibujar cosas que no suelo dibujar, lo cual siempre es de agradecer y que, por otro lado, es especialidad de Fernando —de vez en cuando, cuando hace tiempo que no hacemos algo juntos me pasa un documento con 6 o 7 premisas de historias para ver si me interesa alguna y si vierais esos documentos no seríais capaces de encontrar un nexo común en ninguna de las premisas, ni en estilo ni en temática—.

A pesar de todo, Fernando sabe que cuando algo no me cuaja no me lo callo, y en La Confesión había un par de aspectos que me incomodaban. Y uno de ellos, quizá el que más, era pensar en Bárbara (haciendo sesiones de CAM erótica) como una menor de edad (no sé, llamadme mojigato). Pero hablándolo, Fernando me hizo ver que en ningún momento se dice cuántos años tiene y bien puede estar en el último curso, antes de la Universidad y ser mayor de edad. Probablemente Fernando ni se haya percatado de esto, pero con esta idea en la cabeza, y a fin de rebajar el volumen de la vocecita puritana de mi cabeza, colé como fondo de escritorio del ordenador de Bárbara una foto de ella soplando las velas de la tarta en su 18º cumpleaños. Y problema resuelto, acusación de pederastia esquivada.

Es una adolescente con todas las incoherencias y dudas que eso conlleva.

P: Román, ¿qué es lo que te ha parecido más difícil a la hora de plasmar en dibujos lo que te decía Fernando sobre la protagonista?

R: No recuerdo gran problema al respecto… A bote pronto, quizá el mayor quebradero de cabeza relacionado con el área de acción de Bárbara haya sido, no el personaje en sí, sino las escenas del chat erótico, no tanto por el erotismo, sino por la incursión de elementos como la pantalla de ordenador. Sencillamente el diseñar la organización de la pantalla del chat ya requirió darle un par de vueltas, sobre dónde colocaba la imagen en directo, dónde los comentarios, donde las puntuaciones… hasta el punto de que esto es diferente en las páginas finales con respecto del layout inicial. Entraban en juego elementos complicados: se tenía que ver la pantalla, y si solo se veía una parte, quizá tenía que verse lo suficiente para mostrar una acción concreta, pero también tenían que poderse leer los comentarios de los usuarios, sus pseudónimos, sus emoticonos, a menudo con onomatopeyas y textos en bocadillos superponiéndose a todo esto dentro de una misma viñeta, pero no pudiendo tapar según qué elementos importantes de ella…

Hay una pseudo splash page (sobre la cual hay varias viñetas superpuestas) que me supuso bastante problema de composición por todo esto: Mensajes del chat que iban sucediéndose, comentarios de Bárbara, cada acción  requería su viñeta, su espacio, su tempo…

Páginas de La Confesión

En definitiva, creo que es la parte que se me ha hecho más complicada, y que además requería mayor tiempo y trabajo en el proceso digital y en la parte de rotulación. Probablemente sean las páginas que más me han retrasado.

P: Fernando, para la creación del resto de personajes, ¿en qué te inspiraste? ¿Qué pensaste para diseñarlos?

F: Me dejé llevar por una forma de construir personajes en la que cada vez confío más: fijarme en referentes reales. Me gusta abocetarlos partiendo de gente con la que he tenido relación en algún momento pasado y aplicarles después un filtro ajustado a su presente en la historia. Es una forma de construir que además de resultarme bastante efectiva es muy divertida y, sobre todo, me permite alejarme de un error muy común: hacer que todos los personajes sean diferentes voces del autor.

Y hasta aquí llega la entrevista de hoy. Fernando y Román todavía tienen muchas cosas que contarnos y enseguida os haremos llegar sus respuestas. Mientras tanto, no dudéis en conseguir vuestro ejemplar de La Confesión, ya sea a través de esta web o en vuestra tienda de confianza. ¡Y luego confesadnos vuestra opinión!

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