Soy amante de los distintos subgéneros del cine de terror, con preferencia del cine de terror asiático (tailandés y japonés), de videojuegos como Silent Hill, Forbidden Siren y Dead Space; y de la literatura con autores como H. P. Lovecraft y Clive Barker; así que era natural que me gustasen los cómics de terror. Sin embargo, pensando en este artículo, no me salía de manera natural ninguna obra en mi colección (y lo dice el que se está leyendo The Walking Dead ahora mismo). Incluso llegué a asustarme pensando que en mi estantería no hubiera nada de este género hasta que me levanté, le di un repaso y me di cuenta de que que tenía varios ejemplos; ejemplos tan integrados en mi historial de lecturas que ni siquiera me había dado cuenta.

En esta época tan propicia que es Halloween, desde la editorial queremos aprovechar para hablar de nuestra historia con los cómics de terror, así que aquí os dejo la mía que espero os resulte interesante. 

Mi primer cómic de terror

El primer cómic que podría considerar de este género, que coincide con la primera colección que completé, es Dragon Head de Minetarō Mochizuki allá por el 2001. 

Esta obra fue capaz de trasmitirme la desazón, la oscuridad, la esperanza, el sentimiento de supervivencia del ser humano y el efecto que nos causa la destrucción de lo que nos rodea, de lo cotidiano que nos une a la humanidad. De hecho, esto último viene muy bien explicado en la edición que leí, ya que te pone de manifiesto el impacto que tuvo en los lectores japoneses el ver varios edificios emblemáticos destruidos, algo que me hizo darle una nueva dimensión al cómic y entender aún mejor la emocionalidad de los personajes.

Del mismo autor, La mujer de la habitación oscura es otro cómic de terror, esta vez de corte sobrenatural, que leí tras mi contacto con Dragon Head. El estilo del autor queda patente y demuestra gran maestría tanto en lo espeluznante como en el realismo. Nuevamente, Minetarō Mochizuki consiguió fascinarme con su dibujo realista y con los sentimientos que desprenden los protagonistas haciendo que no te limites a ser un simple lector (o espectador) sino alguien que realmente estás con ellos.

Del manga al americano

Alejándonos de Japón, tengo algunos ejemplos en el cómic americano dentro del género de terror que considero obras imprescindibles. Neonomicon primero y Providence después (o antes, según se mire) del maestro Alan Moore, con Jacen Borrows a los lápices, son dos obras que consiguen absorber la esencia primigenia de Lovecraft y retorcerla en las exquisitas manos de Moore hasta regalarnos una historia fresca, sin tapujos y actual sobre los Mitos. Un claro ejemplo de cómo traer algo nuevo conservando el espíritu original tanto tiempo después.

The Walking Dead. ¿Qué decir de la obra cumbre de Robert Kirkman y Tony Moore, y más tarde Charlie Adlard?. Nunca he sido muy del subgénero de zombis, seguir las modas nunca fue lo mío y el aluvión de historias de zombis que me rodeaba era demasiado para mí, pero como amante de la película original de La noche de los muertos vivientes de George A. Romero decidí acercarme a este cómic atraído por una historia de zombis clásica pero ambientada en la actualidad, a ver si me enganchaba… y vaya si lo hizo.

Casi diez años después de adquirir el primer tomo integral de la obra, he ido siguiendo la publicación año a año hasta completarla recientemente, releyendo los tomos que tenía en posesión cada vez que llegaba uno nuevo. Y sí, es una maravilla. Para mí es un viaje hasta lo más profundo del ser humano: una caída al animal que todos tenemos en nuestra naturaleza y un alzamiento hacia la humanidad y la civilización. Al final el muerto viviente es un pretexto para ponernos cara a cara con la realidad y sacar de nosotros lo peor y hacernos crecer hacia algo mejor. Nos enseña lo relativo de todo en la vida y a preguntarnos muchas veces el motivo de los actos más que el acto en sí antes de juzgarlo. Deberíamos preguntarnos más el por qué. Y que nos lo tengan que decir los muertos…

Y además de estas joyas, otras muchas han ido apareciendo repasando mi biblioteca, como: la adaptación de Silent Hill de Scott Ciencin en el guion y Ben Templesmith y Nick Stakal en el dibujo es una muy buena adaptación que consigue trasmitir el ambiente surrealista, oscuro y violento de aquel terrible pueblo; Hyde con Nick Stakal y Gigante de con Nat Jones son dos obras menos llamativas del gran guionista Steve Niles, pero que te traen historias de sobra conocidas pero renovadas que mezclan terror y cierto humor de manera magistral; y… From Hell, claro. From Hell, otra maravilla de Alan Moore con dibujo de Eddie Campbell que no podía dejar de comentar. Ese dibujo ya te lleva a las calles del Londres de Jack el destripador y te hace vivir con angustia cada asesinato, cada paseo en carro y cada escena, no exenta de crítica de la sociedad de la época. Una obra relativamente histórica, no lo olvidemos, narrada de manera terrorífica.

The RocketMan Project y el terror

¿Y cómo no iba a acercarme a esta editorial siendo amante del terror como lo soy? Su catálogo esta repleto de obras de género policiaco y de terror (Las catacumbas de Salem, El último día, Sangre en el suelo, La cara oculta de la luna…) que muestran que nos gusta apostar por estos géneros. También hemos subido recientemente, y con motivo de estas festividades, algunos títulos nuevos a nuestra sección de lecturas gratuitas de la web como son Shock Value y La verdad sobre el caso Valdemar, y en nuestra planificación está seguir añadiendo títulos de calidad de este género a nuestro catálogo.

Feliz Halloween y a ver si os podemos dar alguna terrorífica sorpresa muy pronto…

Sergio M. Vegara, editor de The RocketMan Project

Un comentario sobre “El terror, los cómics y yo

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