Hablamos con Campbell Whyte, autor de Home Time

Nuestra próxima obra acaba de llegar a las tiendas. Estamos muy ilusionados por lo que ha supuesto Home Time en nuestro desarrollo como editores y también enamorados del libro de Campbell Whyte. Hemos querido hablar con él para conocerle un poco mejor y que nos cuente más detalles sobre la creación de Home Time.


¿Cómo se te ocurrió la historia de Home Time?
Comencé a pensar en esta historia cuando vivía con mi mujer en una residencia de artistas de San Francisco. Mientras estábamos allí se publicó el último libro de Harry Potter. Muchos de los compañeros de la residencia eran fans de la saga y estaban muy emocionados con el lanzamiento. Todos habíamos reservado los libros y nos los entregaron en la puerta de casa en pequeños paquetes con forma de lechuza. Fue muy bonito. Después de leer el libro tuvimos una gran reunión y hablamos de la serie, del final, lo que nos había gustado y lo que nos había decepcionado. Esto me hizo pensar bastante a fondo en lo que más me gustaba de la saga. Por qué había capturado mi imaginación de esa manera, sobre todo siendo una historia tan inglesa: sobre internados, la nieve, el asado de los domingos y ese tipo de cosas. Me pregunté cómo sería la versión australiana. Esa fue la semilla de Home Time.
Al principio la historia era mucho más extensa y tal vez cumplía más con el género de la fantasía. Durante mucho tiempo no conseguí que funcionara, pero al final me di cuenta de que cuanto más concretaba la historia, centrándola en Australia, y más concretamente en Perth, mi ciudad natal, más interesante se iba volviendo.



Los cinco niños que viajan al país de los duraznos tienen personalidades muy diferentes que influyen en cómo reaccionan a esta nueva realidad. ¿Cómo trabajaste el desarrollo de los personajes? ¿Y cuál es tu favorito?

Los personajes son una mezcla de diferentes partes de mi propia personalidad y de la de amigos que tuve en primaria. Intenté que cada uno explorara diferentes filosofías, perspectivas y emociones sobre el nuevo mundo en el que se encontraban.
Para conocer a los personajes hago muchos bocetos de ellos haciendo todo tipo de acciones. Es casi como un ejercicio de interpretación, para cogerle el punto a cada personaje. ¿Cómo se mueven? ¿Cómo andan? ¿Cómo se sientan? ¿Cómo se lavan los dientes?¿Cómo sonríen? Páginas y páginas de dibujos para llegar a conocerlos.
Creo que me gustan todos los personajes por diferentes razones, no puedo decir que tengo un favorito.


Home Time tiene un estilo de dibujo diferente para cada capítulo, reforzando la separación entre el mundo real y el mundo de fantasía, y también para encajar con la personalidad del niño que protagoniza cada uno de ellos. ¿Cómo se te ocurrió esta idea? 
Hay tres motivos por los que he ido cambiando de estilo de dibujo a lo largo del libro. El primero es porque quería explorar cómo podía mostrar las diferentes perspectivas de los personajes. En una novela hay una gran parte narrada que nos ayuda a entender las motivaciones de los personajes y cómo ven el mundo. ¿Cómo se hace esto en un cómic? Me pregunté  si podría ir cambiando de estilo con cada personaje para ayudar al lector a entender lo que estaba sintiendo cada uno de ellos.
El segundo motivo surge como respuesta a una sensación que tengo yo leyendo cómics extensos, que voy perdiendo la capacidad para apreciar los detalles del dibujo según van avanzando las páginas. Dejo de fijarme en el arte para pasar corriendo de bocadillo a bocadillo, saltando de una página a la siguiente. Quería obligar al lector a “poner a cero” su mirada cada treinta páginas, para que volvieran a apreciar la ilustración de nuevo. No quería que se acostumbraran al dibujo.
Y por último, es porque me hubiera aburrido si hubiera tenido que dibujar cientos de páginas en el mismo estilo. Me encanta experimentar y explorar diferentes materiales y ponerme retos a mí mismo. Cuando empecé a dibujar el libro todavía no sabía que estaba viviendo con TDAH de tipo inatento sin diagnosticar. Cuando miro hacia atrás, creo que también fue una estrategia para mantenerme motivado con el proyecto.


¿Qué elegiste primero, al niño o al estilo de dibujo?
Con algunos de los estilos de dibujo ya había trabajado, con otros tenía ganas de experimentar y otros los elegí porque creía que encajaban bien con el personaje. La decisión del estilo fue una mezcla de varias cosas.


Se aprecia una clara relación entre Home Time y novelas clásicas de fantasía que hablan de hacerse mayor, y sé que ya te han relacionado con Alicia en el país de las maravillas, Narnia o Peter Pan. Pero todo esto son novelas inglesas. ¿Qué otros formatos crees que te han influido en la creación del libro?
Hay una lista realmente larga de obras que han influido en Home Time. Cuando empecé el proyecto  hice una lista con muchas de ellas. Las llamé mis “piedras angulares”. Intento hacer eso con todos mis proyectos, ser realmente consciente  de cuáles son mis influencias, darles crédito e intentar construir sobre ellas.
Estas son algunas de las obras que me influyeron:

  • Gummut Babies, de May Gibbs: Es una serie de cuentos de fantasía australiana protagonizados por unas pequeñas criaturas-flor.
  • La familia Twist, serie de televisión de Paul Jennings: Cuenta las aventuras sobrenaturales de un grupo de adolescentes.
  • La serie de dibujos de Dragones y Mazmorras: Niños normales que son arrastrados a un mundo de fantasía.
  • Neon Genesis Evangelion, de Hideaki Anno: Niños que no quieren ser héroes que se enfrentan al aburrimiento y la depresión, remarcado con una acción aterradora.
  • Watchmen, de Alan Moore: Una historia estructurada en 12 capítulos donde cada uno de ellos sigue de manera libre a un personaje.
  • Calvin y Hobbes, de Bill Watterson: Representación del cambio de estaciones.
  • Los juegos de “The Legend of Zelda”: Las tramas, sociedades fantásticas y los mundos espejo que aparecen en alguno de estos juegos.
  • Dinotopia, de James Gurney: Son unos libros que van narrando la acción a través de mapas, diagramas y diarios.

Otra gran influencia ha sido el género musical de mashups. Coger partes distintas de varias canciones y mezclarlas todas para construir algo nuevo y sorprendente. Pienso mucho en esto en relación con la creatividad. Como todas nuestras ideas son una mezcla de cosas que hemos vivido. Podemos ser abiertos y honestos sobre esto, honrando nuestras influencias, o pretender que somos algún tipo de genio que ha canalizado a una misteriosa y divina musa.


¿Por qué decidiste hacer el libro cuadrado?
La inspiración para la forma del libro viene de Calvin y Hobbes. La colección que tenía cuando era niño era cuadrada, con tres tiras en cada página. He reproducido esto en Home Time, con el formato cuadrado y con las tres filas de viñetas por páginas. En algunas páginas he fusionado las filas para hacer viñetas más grandes o splash pages, pero en casi todo el libro se mantiene la misma estructura.


¿Cuál fue el reto más grande del libro?
Creo que el reto más grande fue mantener la confianza en el proyecto hasta que encontré a un editor interesado. Había presentado el libro a muchos editores australianos y solo había recibido cartas de rechazo. Fue muy desmotivador y me hizo cuestionarme si había un sitio para mi libro en el mundo. Tuve mucha suerte con que la primera editorial internacional que vio el borrador de Home time, Top Shelf, se entusiasmara con el proyecto. Todo lo que no había gustado a los editores australianos, o habían encontrado difícil de entender o de vender, ¡para Top Shelf eran puntos fuertes!

¿Qué parte es la que más te ha gustado hacer?
Hay dos cosas que me encantan del trabajo. La primera es el proceso de creación. Me encanta sentarme en mi estudio a dibujar, pintar, escribir, crear… Me pierdo en el proceso y me resulta una experiencia muy relajante.
Y lo segundo que me encanta es cuando la gente realmente conecta con la obra. Cuando me escriben o me saludan en festivales, o me mandan dibujos hechos por ellos. Saber que hay gente ahí fuera, viajando al mundo de los duraznos, es realmente encantador.

El libro tiene un montón de mapas y diagramas donde el lector puede aprender un montón de pequeños detalles sobre el reino de los duraznos. ¿Cómo construiste este mundo de fantasía?
Al principio el mundo de los duraznos era mucho más genérico. Creo que mis primeros mapas eran de una pequeña isla con la forma de un dragón donde había diferentes regiones, un poco como Super Mario Bros. Con una zona de desierto, otra de hielo, una zona de agua y todo eso. Pero no acababa de convencerme. La historia empezaba en Perth, mi ciudad natal, y después continuaba en este mundo completamente mágico.
De repente me pregunté si podría situar este “otro” mundo en una versión espejada de Perth, manteniendo la misma disposición geográfica pero haciéndolo más fantástico. Los juegos de Zelda hacen esto y me sirvieron de inspiración. Esta revelación produjo una avalancha de nuevas ideas, posibilidades y cambios. Esto realmente cambió el proyecto y le dio un gran impulso.
Aunque la historia sea de fantasía, también tiene un gran componente autobiográfico. La historia habla de mi relación con el lugar donde crecí: la tierra, la historia, la arquitectura, la flora y la fauna. Al hacer que el mundo de fantasía reflejara el real me abrió muchas nuevas posibilidades para explorar todo esto.

Algo que realmente llama la atención es la cantidad de detalles que has metido en estos mapas y diagramas. Estoy segura de que hay un tipo de lector al que le encanta buscar por pistas e información escondida en estas páginas (como me pasa a mí).
Antes estaba obsesionado con libros que representaran mundos de fantasía, como Dinotopia, Los Gnomos de Will Huygen y Rien Poortvliet, y Fungus the Bogeyman, de Raymond Briggs. La manera en la que se imaginaban maneras completamente nuevas de estructurar el mundo, como interactuarían los objetos entre ellos, las conexiones; era combustible para mi imaginación. Ofrecían espacios para que la imaginación del lector se expandiera.
Esos mapas y diagramas que he incluido en Home time son realmente para lectores como yo cuando tenía 12 años. Alguien al que le encante soñar despierto y registrar minuciosamente todos estos detalles para encontrar conexiones y secretos escondidos.
¿Cómo fue el proceso de creación de Home Time? ¿Tenías unos plazos fijos? ¿Cómo organizaste el tiempo?
El trabajo de Home Time ha sido muy largo. Desde que tuve la semilla de la idea hasta que recibí el libro impreso han pasado diez años.
Estaba atareado con muchos otros proyectos, mi trabajo, criar a un hijo y ese tipo de cosas durante estos diez años, por lo que tampoco tuve oportunidad de enfocarme en el libro como si fuera mi trabajo principal. También necesité tiempo para saber cómo se hace una novela gráfica, ya que este era mi primer intento.
Hay, en total, tres versiones terminadas del capítulo uno, que tiene unas treinta páginas. Con las dos primeras versiones no estaba contento. Todavía estaba decidiendo cómo quería que se viera el libro y cómo quería trabajar. No me quedé satisfecho hasta el tercer intento.
La verdad es que no organicé demasiado bien mi tiempo. Sin embargo, sí que tenía una rutina, que consistía en levantarme a las 5:30 de la mañana y trabajar hasta las 7:00 en el libro. Este horario conseguía que fuera avanzando poco a poco en el proyecto.
Una cosa que hizo que el proyecto se alargase fue que no encontrara a ningún editor interesado. No tenía ninguna fecha que cumplir. Y como se suele decir, un trabajo dura todo el tiempo que se le deje.
Una vez que firmé el contrato con Top Shelf empecé a trabajar mucho más rápido y de una manera más centrada. Ellos no me metieron prisa, pero saber que una vez que acabara se convertiría realmente en un libro era muy motivador.

¿Puede describir el libro en tres palabras?
Extraña Fantasía Australiana.

Cuéntanos algo más sobre ti. ¿Cuándo comenzaste a hacer cómics? ¿Recuerdas alguna lectura que te decidiera a ser dibujante? ¿Qué libros son los que más te han influido como artista?
Como cualquier niño, siempre he dibujado. Los niños bailan, cantan y dibujan sin inhibiciones. Por desgracia, según vamos creciendo vamos dándonos cuenta de que hay gente considerada “buena” en hacer esas cosas y otra que es considerada “mala” y que esas personas que son “malas” no deberían hacerlas. Empieza a darte vergüenza y dejas de hacerlo. Por supuesto esto no tiene ningún sentido, hay espacio para que todos bailemos, cantemos y dibujemos. Todos deberíamos hacer estas cosas porque son buenas para nosotros. Son buenas para nuestra salud, nuestro sentido de nosotros mismos, nuestra autoestima y nuestra humanidad.
Por suerte siempre me han animado a dibujar que es lo que más me gustaba, y como me gustaba que me animaran seguí haciéndolo.
Recuerdo perfectamente el momento en el que me enamoré de los cómics. Fueron unas vacaciones de verano. Tendría 7 u 8 años y estaba en la sala de estar de la casa de mis padres mirando una estantería. Muchos de los libros que estaba cogiendo eran terriblemente aburridos. Pero de repente cogí la colección de Calvin y Hobbes. En la portada interior había una pequeña nota para mi madre, deseándola suerte con su “pequeño Calvin”. Inmediatamente me imaginé que este libro era sobre mí. Por supuesto, sabia que no era literalmente sobre mí, pero pensé “esto es algo a lo que tengo que prestar mucha atención”. Esa serie cambió mi vida. Hablaba de un niño de mi misma edad, con una energía con la que me identificaba, con la misma imaginación que yo, un sentimiento de asombro, confusión, frustración y emoción que yo también sentía. Me encantó todo del libro y me sigue encantando. Es el nivel más alto del cómic para mi. Aunque Home Time es una historia muy distinta, Calvin y Hobbes está completamente entrelazado con sus cimientos.

Ahora que Home Time 2 ya está terminado, ¿qué proyectos tienes en marcha?
Estoy trabajando en varias cosas distintas. Estoy preparando tres proyectos para mandarlos a las editoriales: un libro ilustrado para jóvenes lectores, una novela gráfica sobre una chica detective ambientada en el instituto, y una novela gráfica para adultos sobre un grupo de amigos con superpoderes. Todas estas historias están ambientadas en Perth. Es algo que quiero mantener entre todos mis proyectos. Quiero seguir explorando este sitio al que estoy unido.
También dirijo la Escuela de Arte e Historias Milktooth con mi mujer Elizabeth Marruffo. Abrimos la escuela hace seis años. Imparto cursos sobre cómic, por lo que continuamente estoy mejorando, evolucionando e impartiendo nuevos programas. Nos mudamos a un estudio más grande el año pasado, así que hemos vivido un tiempo muy excitante de expansión y exploración de nuevas posibilidades.
El otro gran proyecto en el que Elizabeth y yo estamos trabajando se llama “Tale Town” (ciudad de los cuentos). Es un proyecto artístico comunitario en el que vamos desarrollando talleres para recoger historias personales sobre Perth y ayudar a la gente a plasmarlas en formato cómic. También tiene una vertiente de escultura para que la gente fabrique dioramas de la localización de la historia. Es un proyecto increíble de mix-media que aprovecha nuestras habilidades junto a todo lo que hemos aprendido en estos años dirigiendo Milktooth y los pone a disposición de la comunidad para empoderarlos. ¡Estamos muy emocionados con el proyecto!

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