Entrevista a Rafael Verdejo Román y Sergio Galisteo Baena

La salida de La Cara Oculta de la Luna es inminente y nos gustaría presentaros un poco mejor a los autores de este cómic. Rafael Verdejo Román y Sergio Galisteo Baena nos han contestado 12 preguntas para que podáis conocerlos un poco mejor a ellos y a su obra.

– Lo primer de todo: ¿de qué va el libro?

R: de un viaje a lo desconocido, del autodesbrimiento personal, de que hay puertas que es mejor no abrir jamás y que si uno mira al abismo el abismo le devuelve la mirada… una respuesta más prosaica sería decir que es un viaje victoriano a la Luna truncado por un vampiro.
S: Es la típica expedición maldita. Un viaje al lado oscuro de la luna en el siglo XIX ambientado en un mundo Steampunk, con sus vampiros, sus conjuros y hasta personajes históricos.

– ¿A quién creéis que le va a gustar?

R: Me gustaría que le gustase a todo el mundo pero como sé que es imposible lo reduzco a la gente con buen criterio y gusto (ríe).
S: Es una obra de vampiros, así que seguro que no les va a gustar a los fans de Crepúsculo.
R: Eso lo has dicho tú, no yo (Aunque esté de acuerdo).
S: No te preocupes, son inofensivos.

– Para el guionista: ¿Cómo fue el proceso de creación del guion? ¿Tienes alguna fuente de inspiración o referencia concreta de donde surgiera la idea? ¿Buscaste documentación para empezar a escribir la obra?

R: La historia surgió en mi mente hace ya dos años, yo empezaba un curso de guión de cine y la primera práctica fue escribir una sinopsis de historia cogiendo dos imágenes y un haiku de inspiración. A mí me tocó la imagen de un dandy vestido de azul y un castillo medieval; el haiku hablaba de la soledad y la luna. No quería hacer algo que pareciese que metía las imágenes con calzador, así que me puse a reflexionar con el fin de encontrar una doble lectura. La cara oculta de la luna podría simbolizar el zenit de la soledad (esta idea ya la trabajé en uno de los relatos de Misantropías), además que sería la prisión perfecta para un vampiro: no le puede dar el sol, no puede salir y no le puede hacer daño a nadie.
Pronto empezaron a venirme a la mente imágenes de la película Viaje a la luna de George Méliès (quien tiene un homenaje en el cómic), basada en los relatos De la Tierra a la Luna de Julio Verne y Los primeros hombres en la Luna de H.G.Wells. A partir de ahí empecé a documentarme para buscar obras que tratasen ideas parecidas (debo resaltar entre ellas «Los Desterrados» del recopilatorio de Ray Bradbury El Hombre Ilustrado). La idea se quedó solo como una práctica para el curso –creo que el presupuesto en efectos especiales tenía algo que ver (ríe)-, pero yo la guardé porque le veía posibilidades.
Durante el proceso de escritura del guión, sí que tuve que hacer algunas investigaciones más, pero sobre todo por la inclusión de personajes históricos y épocas que no quería que quedaran muy incorrectas más allá de las propias licencias que yo me estaba tomando. Alejandro Dumas dijo una vez: «Claro que violo la historia, pero lo hago para engendrar bellos hijos» yo prefiero engendrar bellos monstruos.
Por cierto, como dato curioso, en 1908 el francés Gustave Le Rouge publicaría El prisionero del planeta rojo, la primera novela de vampiros ambientada en el espacio. Al año siguiente publicaría su segunda parte La guerra de los vampiros y no sería hasta 1976 que Colin Wilson publicaría una novela con similar premisa con Los vampiros del espacio.
S: Con esa cita Dumas me he acordado de Reverte.
R: La cita la usa Reverte en El Club Dumas (una novela que me resultó bastante interesante).

– Antes de empezar con este libro no os conocíais, ¿Cómo ha sido el trabajo en equipo? Cuando Rafa le presentó el guion a Sergio la idea estaba cerrada, pero al ver la historia entre los dos, ¿ha habido cambios?

R: Creo que ha habido cambio en el ámbito visual, que no es poca cosa –hay que tener en cuenta que los dibujos también se leen-. También ha habido algún cambio en algún diálogo, hasta que no maquetas no sabes si van a caber o no –saber escribir un dialogo que se ajuste al tamaño de la viñeta sigue siendo mi asignatura pendiente de guión.
S: Bueno, teniendo en cuenta que como dibujante tengo que interpretar lo que escribe Rafa y que además cuando vas a plantear una viñeta siempre te puedes encontrar que lo que imaginaste en un principio no es posible o no queda bien, los cambios acaban siendo algo inevitable en mayor o menor medida y eso es algo que Rafa tenía muy claro. Así que trabajar con él ha sido toda una gozada. Siempre estaba ahí cada vez que le escribía o le preguntaba algo, con lo que si había duda, se solucionaba muy rápido.

– Para el dibujante: ¿Cómo fue el diseño de personajes? ¿Rafa te proporcionó descripciones detalladas de cada personaje o alguna referencia?

S: La verdad es que Rafa se ha limitado a decir “me gusta” o “no me gusta”. Si he de serte sincero, esperaba algo más de control por su parte y creo que la libertad creativa y la responsabilidad que conlleva supuso uno de los grandes retos a los que me he enfrentado con este libro.
Recuerdo que cuando empecé con los personajes me metí en internet a investigar un poco sobre eso que llaman steampunk. Para ver la arquitectura, la ropa y todo eso… No tenía ni idea de que fuese tan erótico. Me pasé casi un mes viendo fotos de chavalas con tuercas, vapores y sombreritos con plumas, por trabajo claro, la profesionalidad por delante. Un día entré en la cocina y estaba mi novia con la cacerola puesta soltando vapor y un destornillador en la mano arreglando no sé qué cosa y casi pierdo los papeles. Tened cuidado con estas cosas.
R: Tampoco quería coartarte creativamente (T_T).
S: Es lo suyo.

– El uso del color en el libro está muy pensado porque has utilizado una gama de colores diferentes para los distintos ambientes en los que transcurre la acción, ¿cómo tomasteis esta decisión?

R: mi idea original era un cómic en blanco y negro con algunos elementos a color (rojo para la sangre, azul para la ropa del vampiro) al estilo de La lista de Schindler (y de Sin City de Frank Miller). Luego se propuso que pasara de blanco y negro a distintas paletas de color, para señalizar los pasos de una escena a otra. La idea me pareció bien, así que no me opuse.
S: Se me ocurrió que sería interesante crear una clave no solo para el color, sino para la técnica también: tradicionales para las escenas medievales (acuarela) y pincel en vez de plumilla para el entintado y así darle un aspecto más orgánico y más retro.
Sin embargo, para las escenas que transcurren en el cohete, que son las otras que llevan color, no dudé en usar el ordenador. Quería darle un aspecto más moderno, más “futurista” por decirlo de alguna manera. Y luego están las escenas de la Luna, paras las que se ha omitido el uso del color casi por completo, queriendo evocar esas imágenes que todos hemos visto del hombre pisando la Luna por primera vez. De hecho, si me imagino la superficie lunar, me vienen a la cabeza esos vídeos en blanco y negro.
Crear esta especie de código o lenguaje con el color y la técnica ha sido de lo más divertido, aunque admito que no tenía ni idea de cómo iba a quedar con el libro acabado.

– ¿Cuál ha sido el mayor desafío al que os habéis enfrentado al realizar este libro? ¿Y qué parte del trabajo ha sido la más gratificante?

R: pues el mayor desafío creo que fue el malentendido con Eva Green (ríe). Por suerte se resolvió y se quedó solo en una orden de alejamiento (vuelve a reír). Lo más gratificante es la buena química que se ha creado durante todo el proceso y las charlas sobre carnavales por whatsapp –esto es lo que pasa cuando juntas dos autores andaluces (ríe).
S: Él se ríe, pero de verdad que lo pasamos mal con lo de Eva Green. No me esperaba que reaccionara así, pero bueno, como dice Rafa, ya está todo “solucionado”.
Lo más gratificante de trabajar con personas es encontrarse buenas personas. Como dice Rafa, la buena química ha estado presente desde el principio. Te voy a ser sincero: he pasado un año jodido a nivel personal, realmente jodido, pero Rafa y la gente de Rocketman Project han conseguido darme un pequeño refugio.
R: Jo, qué bonito. Ahora en serio, ha habido muy buen rollo y eso es de agradecer.

Para saber un poco más sobre vosotros:

– ¿Quiénes son vuestros escritores/guionistas/dibujantes favoritos? ¿De quién querríais recibir una crítica, buena o mala?

R: adoro a Alan Moore sobre todas las cosas (ríe), creo que es insuperable como guionista. Incluso cuando leo historias suyas en las que se nota que no se las ha currado mucho o que las ha escrito un poco obligado, siguen siendo buenas. También admiro mucho a Neil Gaiman (actualmente estoy leyendo American Gods) y a Terry Pratchett (quien nos abandonó hace unos años).
De dibujantes creo que mis favoritos ya están muertos (Moebius, Franz Frazzeta), pero algunos de ellos siguen entre los nuestros (Mike Mignola, Steve Ditko, Enma Rios, David Lloyd,–de este tengo una ilustración :3- y Carlos Pacheco –de este también :3- entre otros ). De alguien que me encantaría recibir una crítica es Emma Ríos, aunque fuera una mala creo me pasaría el día dando saltos como un tonto cantando “¡Emma Ríos ha leído mi obra, Emma Ríos ha leído mi obra!” (ríe).
S: Mazzucchuelli y Mignola, sin duda. Aunque también te digo que soy muy fácilmente impresionable y que casi siempre me gusta más lo que hacen los demás que lo que hago yo. Y en la letra Wheedon y Moore. Sobre las críticas, mira, un día vi un videocast (¿se llama así?) de comics de un grupo de colegas que eran auténticos eruditos, lo habían leído todo. De verdad, era como ver a un grupo de doctores de filosofía, literatura… pero hablando de Lobezno y Superman. Gente inteligentísima (y no lo digo con ironía) a la que juro que no entendía una mierda. Y había uno con una litrona en la mano que se resistía a soltarla y que no sé cuántos vasos se sirvió. En directo por las redes sociales. Como si fueran Sánchez Dragó y su colega hablando del mineralismo. Pues de ese, del de la litrona, quiero yo una reseña, aunque sea mala.
R: Tienes que pasarme ese video ¡Tengo que conseguir que los doctores de filosofía hablen de cómics! (Nota: Rafael es licenciado en Filosofía)
S: Hay puertas que es mejor no abrir, pero tú mismo.

– ¿Cuándo decidisteis que queríais hacer cómic? ¿Lo compagináis con otras expresiones artísticas?

R: siempre he querido dedicarme a escribir historias, me daba igual si fuera prosa, cine o cómic. Lo cierto es que el cómic es el medio donde me siento más cómodo.
S: De pequeño, me parecía que dibujar cómics tenía que ser el trabajo más guay del mundo. Luego, ya de adulto, allá por 2008, mi hermano estaba haciendo un trabajo de fin de máster sobre guiones y me pidió que le dibujase unos personajes. Aquellos dibujos gustaron a sus profesores e incluso uno de ellos preguntó si me dedicaba profesionalmente a ello, y esa pregunta fue todo lo que necesité para decidirme a retomar el lápiz.
Y, bueno, ahora tengo poco tiempo y he preferido centrarme en el cómic, pero siempre he tonteado con la fotografía y la guitarra (que se me da fatal). Poco antes de encontrarme con vosotros, probé el óleo, aunque solo he terminado un cuadro y tengo a la espera tres láminas (a ver si las termino). Ahora estoy probando a expresarme artísticamente a base de guantazos.
R: Por lo menos de esa forma te quedas a gusto.

– ¿Cuántas horas le dedicáis al día a escribir/dibujar? ¿Os marcáis una agenda muy fija para trabajar? ¿Cómo os organizáis?

R: La verdad es que trato de escribir siempre que puedo (y si es posible a diario) pero este año he estado muy ocupado y he tenido que escribir a altas horas de la noche.
S: Cuando retomé el dibujo sólo estábamos mi novia y yo, así que podía dedicarle todo lo que quisiera. Llegué a estar encerrado en mi estudio hasta diez y doce horas “por amor al arte”. Pero ahora que nos hemos juntado con un bebé, una conejita y un trabajo a media jornada en el hospital, mi tiempo se ha visto drásticamente reducido así que si un día consigo echar cuatro o cinco horitas ya me doy con un canto en los dientes. Básicamente, aprovecho hasta los cinco minutos de espera antes de salir a la calle con la familia.

– ¿Soléis poneros música para inspiraros? 

R: para inspirarme no, para marcarme un ritmo sí. Muchas veces varío el estilo musical según la temática de la escena. Antes de escribir el guion hace falta un trabajo previo en el que construyes el argumento y lo divides en escenas, por lo que nunca empiezo a escribir sin saber antes lo que voy a poner.
S: Antes sí, siempre. Ahora depende del momento. Si el niño está en la guarde y los planetas se alinean, algo cae. Me gusta crear ambiente. Para dibujar las escenas del vampiro empecé poniendo la BSO de Drácula de Bram Stoker, pero me dio ansiedad. Para las escenas del interior del cohete, cayó algo de Sinatra (Fly me to the moon, obviamente) y cosas así tranquilitas que alterno con audiolibros (de verdad que no tengo tiempo ni para leer).

R: Fly me to the Moon se ha convertido en nuestra BSO creativa la verdad, pero para mi vergüenza la conocía por el ending de Evangelion ¡Deshonor para mí! ¡Deshonor para mi vaca! (ríe)
S: ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! (ríe)

-Y para terminar y recapitular sobre vuestra nueva obra, ¿podríais describirla en 3 palabras?

R: Una puta pasada.
S: Él tiene razón. O mejor: tútelo – pierdes – EvaGreen.

Y hasta que salga podéis leer un adelanto aquí e iros decidiendo para hacer la reserva.

 

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